Desierto de Tabernas

El Paraje Natural Desierto de Tabernas está situada al norte de la ciudad de Almería, entre las sierras de los Filabres y de Alhamilla, que la aislan de las corrientes húmedas del cercano mar Mediterráneo. Cárcavas, taludes, torrenteras y ramblas. Desierto y desolación. Paisaje transportado desde los ricos fondos marinos del Mediterráneo hasta estas calcinadas y áridas llanuras almerienses, donde una paradójica sensación de incertidumbre, desasosiego y asombro se apodera de gran parte de sus visitantes.

Está considerado como la única zona desértica propiamente dicha de todo el continente europeo. El paraje ofrece una ingente y rica variedad de recursos ambientales de interés, especialmente geológicos. Bajo un clima mediterráneo subárido, con precipitaciones que no alcazan los 250 mm anuales y temperaturas medias superiores a los 17° C, se han formado ramblas de tipo mediterráneo, las conocidas "bad lands" que dan forma a estepas de gramíneas.

En cuanto a la flora, presenta un elevado número de endemismos exclusivos del área, iberonorteafricanismos y especies raras a nivel mundial, que sólo aparecen en él y en otros puntos de idéntica caracterización. La singularidad de la flora del desierto almeriense la define la presencia de la crucífera Euzomodendron bourgaeanum (endemismo de Tabernas) y otras como Limoniun insignis o la parásita Cynomo rium coccineum. Taray y adelfa aparecen en las ramblas.

Por la riqueza de su avifauna este paraje se declaró Zona de Especial Protección para las Aves. Las aves se pueden observar, sobre todo, en los cursos de las ramblas o en las paredes donde encuentran lugares para refugiarse y nidificar. Es el caso del vencejo real, el avión roquero, el roquero solitario o la grajilla. Destaca también la presencia del camachuelo trompetero y de otras de aves esteparias, como alcaraván, ganga y cogujada. Además en este singular paraje habitan reptiles como la lagartija colirroja, culebra de escalera o el lagarto ocelado; y mamíferos como el zorro, conejo, lirón careto y las dos especies de erizos españoles, el moruno y el común.

Bajo el paisaje de cárcavas se esconde un museo natural a escala real, vivo y único en el contexto europeo por su interés para el estudio de los procesos erosivos y geológicos. Es posible observar, por ejemplo, todo un muestrario natural de formas: microcráteres provocados por el impacto de gotas de lluvia, chimeneas de hadas, surcos o regueros, gullies, sismitas (capas deformadas en pliegues como consecuencia de actividad sísmica en el momento de la deposición), arrecifes fósiles,... o el emblemático y majestuoso Cerro Alfaro.

Uno de sus recursos económicos más explotados es, llamativamente, el haber servido de escenario para el rodaje de películas.