La Ortiga

 

Características:

La ortiga (del latín 'urtica') es el nombre común de las plantas del género Urtica, de la familia de las urticáceas. Todas ellas caracterizadas por tener unos pelos urticantes que liberan una sustancia ácida que produce escozor e inflamación en la piel. Es una de las "malas hierbas" más habituales, bien conocida por sus cualidades urticantes. Es una de las plantas que más aplicaciones medicinales posee.

De ella se usa desde la raiz a las flores pasando por los tallos y las hojas. Para protegernos de sus "picadas", sólo hay que recogerlas con guantes, en cuanto las escaldamos, dejan de picar.

Es una planta con un alto contenido en proteínas, además de Vitamina A, del grupo B,C,E, hierro, magnesio o zinc.


Existen dos tipos:

La ortiga mayor u ortiga verde, (Urtica dioica), que es la más común. Alcanza entre 50 y 150 centímetros. La característica más conocida de esta planta es presencia de pelos urticantes cuyo líquido cáustico (acetilcolina) produce una irritación con picor intenso en la piel cuando se le toca o roza. Tiene el tallo de sección en forma de cuadrado, hojas con forma de ovalo, con el borde aserrado, sus flores son pequeñas, unisexuales, inconspicuas y agrupadas en glomérulos.

La ortiga menor, (Urtica urens) suele crecer al lado de la ortiga mayor, tiene unos 60 centímetros y produce mayor irritación que la anterior, pero posee menos virtudes terapéuticas.


Cultivo:

Es una planta fácil de cultivar pues incluso crece silvestre sin mayores recaudos. Es un cultivo de ciclo que logra su madurez en sólo seis semanas, siempre y cuando crezca en un terreno rico en materia orgánica, suelto y con buen drenaje.

La ortiga necesita un clima templado, con una temperatura ideal de entre 15 y los 25 grados centígrados. La siembra se realiza en interior colocando las semillas en una maceta para luego cubrirla con un poco de tierra. Luego se tapa el receptáculo y se lo ubica en un lugar cálido y oscuro. Cuando brotan las semillas se trasplanta al exterior.

Es preciso ubicar las macetas en un lugar de semi sombra y se recomienda cubrir con compost y regar en abundancia al comienzo. Luego el riego tendrá que seguir siendo abundante aunque no tanto como cuando nacen los brotes.

La ortiga no requiere mayores cuidados aunque se sugiere quitar las hojas marchitas de tanto en tanto. Debido a sus componentes, no sufre el ataque de plagas y enfermedades.

La recolección de la ortiga se realiza desde principios de la primavera hasta el otoño y luego de la floración. Es posible usarla fresca o dejarla secar para luego guardarla.

Recuerda que al manipular la ortiga debes usar guantes de cuero para evitar entrar en contacto con ella y así tener erupciones. Si por alguna razón esto sucediera, lo mejor es aplicar bicarbonato mezclado con agua para aliviar el problema. En cuanto las escaldamos, dejan de picar.


Propiedades sanadoras :

Tomando una taza de infusión diaria, combate las enfermedades causadas por virus y bacterias.

Evita la caída de cabello a base de lavarlo con cocimiento de ortiga fresca y raíces de ortiga, de esa manera restablecemos de nuevo el crecimiento.
Una limpieza de sangre puede hacerse a base de tomar durante un mes, dos infusiones diarias de ortiga, esto también facilita la formación de sangre. Esta terapia se recomienda hacerla en primavera y otoño.

En infusión, se utiliza para evitar obesidad, diabetes, eczemas, picor, dolor de cabeza, anemia, arenilla renal, afecciones de hígado, de bazo, catarros convulsiones, úlceras estomacales e intestinales, enfermedades del pulmón, retención de líquidos, alergias, gota, reuma, ciática, lumbago, neuritis y también es antihistamínica.
Las personas mayores suelen ser propensas a sentir cansancio y agotamiento por falta de hierro, la ortiga es su aliada.
Estimula el páncreas y la evacuación de vientre y además es un preventivo para el cáncer.

 

Aplicaciones culinarias:

En la cocina, la podemos usar igual que cualquier otra verdura, en ensaladas, sopas, purés, tortilla o batidos.